Los límites a los derechos de autor

La propiedad intelectual está compuesta por una serie de derechos de propiedad de carácter exclusivo. Sin embargo, y como en todos los derechos de propiedad, hay una serie de limitaciones a su ejercicio por razón de distintos derechos o intereses de terceros. En el caso de la propiedad intelectual, por recaer ésta normalmente sobre bienes de carácter cultural, los titulares de los derechos de autor y derechos conexos a los derechos de autor están obligados a soportar ciertas utilizaciones de sus obras o prestaciones de modo gratuito y sin necesidad de autorización, constituyéndose así los llamados limites al ejercicio de tales derechos.

En particular, los derechos económicos de autor son aquellos que van dirigidos a posibilitar la explotación de obras y, al ser exclusivos, nadie sin la autorización de su titular puede ejercitarlos. Entre tales derechos se encuentran, principalmente, los de reproducción, distribución, comunicación pública y transformación.

En vista de que los límites a los derechos económicos de autor son vistos como una restricción a su carácter exclusivo, la legislación los prevé de forma tasada y restrictiva, incluyendo, además, todos los extremos que deben cumplirse para evitar que se produzca un perjuicio injustificado a los intereses legítimos de los titulares de esos derechos o que vayan en detrimento de la explotación normal de las obras de que se trate.

Por su parte, la jurisprudencia y la doctrina han ido desarrollando ciertas reglas que deben cumplirse siempre. Estas reglas son, principalmente, que se trate de determinados casos especiales, que no se atente a la explotación normal de las obras de que se trate y que no se cause un perjuicio injustificado a los intereses legítimos de los titulares de los derechos.

Es así, pues, que a continuación nos referimos a algunos de los límites a los derechos económicos de autor que incluye la ley de propiedad intelectual española, así como los respectivos requisitos que deben cumplirse para que puedan ser considerados como tales y no como una vulneración a los derechos económicos de autor.

1)      Derecho de cita (artículo 32 de la ley de propiedad intelectual):

La cita consiste en la inclusión en una obra propia de uno o varios fragmentos de obras ajenas, ya publicadas, de naturaleza escrita, sonora o audiovisual. La ley establece que para hacer la cita correctamente, han de reunirse todos los siguientes requisitos:

-       Que se trate de obras ya publicadas, es decir, que las obras que se reproduzcan en forma de cita ya estén divulgadas y puestas a disposición del público general.

-       Que su inclusión se realice a titulo de cita o para su análisis, comentario o juicio crítico.

-       Que la utilización sólo podrá realizarse con fines docentes o de investigación.

-       Que se ha de indicar la fuente y el nombre del autor de la obra utilizada según los usos aceptados (debe distinguirse del texto general de la obra: a pie de página o al final del capítulo o de la obra, no es suficiente la mención en la bibliografía).

-       Que se reproduzca una parte breve de la obra citada y que su extensión no exceda los límites que justifican el propósito, es decir, legalmente se establece que únicamente se pueden incluir fragmentos breves de la obra citada.

Lo anterior significa, en primer lugar, que la obra debe incluirse de forma literal, sin hacerle cambios o modificar su expresión formal. En segundo lugar, que deben reproducirse sólo fragmentos de la obra, esto es, pues, lo que la doctrina y jurisprudencia internacional han ido limitando y determinando como concepto generalizado, señalando que lo importante es que el “centro de gravedad” sea la obra nueva, es decir, que en comparación, la obra citada tenga menos peso o importancia que la obra nueva. No obstante, es aceptado, como única excepción, la utilización de obras completas de carácter plástico o fotográfico (sería poco práctico y estético cortar una fotografía u obra plástica). Finalmente, y en tercer lugar, la cita siempre debe cumplir con un propósito o finalidad concreta y, en base a ello, limitar la reproducción a lo que esto exija, no más.

2)      Trabajos sobre temas de actualidad (artículo 33 de la ley de propiedad intelectual):

Este es un límite dirigido principalmente al sector de los medios de comunicación social, y consiste en que los trabajos y artículos sobre temas de actualidad difundidos por los tales medios podrán ser reproducidos, distribuidos y comunicados públicamente por cualesquiera otros de la misma clase, siempre citando la fuente y el autor si el trabajo apareció con firma. La reproducción debe hacerse tal cual salió en el medio de comunicación, es decir, sin hacerle ninguna transformación y únicamente para lograr una finalidad informativa, y todo lo anterior siempre que el editor del medio de comunicación no hubiese hecho constar en origen la reserva de derechos sobre el contenido de tal medio.

Igualmente, de un modo legal, se podrán reproducir, distribuir y comunicar las conferencias, alocuciones, informes ante los Tribunales y otras obras de similar carácter que se hayan emitido en publico, siempre que esas utilizaciones tengan el fin exclusivo de informar sobre la actualidad.

 

3)      Utilización de obras con ocasión de informaciones de actualidad y de las situadas en vías publicas (artículo 35 de la ley de propiedad intelectual):

Este límite significa que cualquier obra susceptible de ser vista u oída con ocasión de informaciones sobre acontecimientos de la actualidad puede ser reproducida, distribuida y comunicada públicamente, sólo en la medida que lo justifica dicha finalidad informativa.

Además, en principio, podemos ejercer libremente los derechos de reproducción, distribución y comunicación pública tanto por medios fotográficos, como por medio de pinturas, dibujos o medios audiovisuales, sin necesidad de permiso o pago alguno, siempre y cuando esas obras se encuentren situadas permanentemente en parques, calles, plazas u otras vías públicas.

4)      Parodia (artículo 39 de la ley de propiedad intelectual):

Una parodia es una imitación burlesca de otra obra. Es por ello que, en primer lugar, es imprescindible la existencia de una primera obra, la cual será transformada para dar nacimiento a la segunda obra, que será la parodia. En España, tal transformación de tipo satírico está permitida sin necesidad del consentimiento del autor de la obra original, siempre que se den los siguientes requisitos:

-       Que la primera obra ya haya sido divulgada al público.

-       Que la segunda obra no suponga un riesgo de confusión con la primera.

-       Que no se infiera un daño a la obra original o a su autor.

Además, es importante que el objetivo sea meramente humorístico, ya que de lo contrario, no será admisible como parodia.

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  1. Los límites a los derechos de autor - 6 febrero, 2013

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